Accidentes tontos

¡Oigan! Les estoy escribiendo el día de hoy porque resolvimos un problema terrible en nuestro entrenamiento. Afortunadamente siempre hemos tenido un gran grupo de expertos en salud y suficientes botiquines de primeros auxilios para cuidar de todos nuestros entrenandos como para proteger a las personas que aquí vienen con nosotros.

Antes de comenzar a decirles qué fue lo que pasó, quiero aclarar que no es nuestra culpa, nosotros no hicimos nada para ocasionar este tipo de problemas, es más, tengo que decir que nuestra prioridad es cumplir con todas las normas de seguridad y proteger a todos los integrantes de nuestros cursos y talleres, por lo que siempre encontrarán un médico en nuestras instalaciones y mostrar la forma correcta de hacer el ejercicio de forma segura.

Una vez aclarado eso puedo decirles lo que ocurrió. Fue muy sencillo y una vez que lo reflexioné, hay mil formas en las que esto pudo haber sido resuelto sin ocasionar problemas a nadie.

Ocurrió que uno de nuestros entrenandos trajo a su hija, una niña de quince años, muy guapa igual que su mamá (no se preocupen, no le pasó nada a la niña), así que al ver lo atractiva de la chica no es de sorprender que los jóvenes de la edad trataran de impresionarla y comenzaran a hacer el tonto, tratando de cargar más peso del que deberían. Todo el mundo de repente quería ser Arnold schwarzenegger o querían ser Jean Claude Van Damme haciendo splits en todos lados donde pudiera.

No es de sorprender que cuando las personas quieren lucirse, generalmente hacen un ridículo tremendo, y esta ocasión no fue la excepción. Así que uno de los chicos que entrenamos estaba tratando de cargar demasiado peso y en ese intento de levantar 40 kg. más de los que debía su brazo se giró hacia el otro lado.

Inmediatamente corrimos hacia él con uno de nuestros mejores botiquines Rebster para tratar de ayudarle y efectivamente, le inmovilizamos el brazo en lo que llegaba la ambulancia. Fue una suerte que no pasó nada peor, pero aún así a nosotros nos duele de sobremanera el que las personas se dañen y lastimen, especialmente en un lugar de entretenimiento y diversión como es un gimnasio. Es una gran pena.

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